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viernes, 29 de abril de 2011

La Mente Puesta en la Carne es Enemiga de Dios

"Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios." Romanos 8: 7. "Ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios." (La Biblia de las Américas)

Esta es una denuncia muy solemne que el apóstol Pablo aquí formula contra la mente carnal. Él la declara enemiga de Dios. Cuando recordamos lo que el hombre fue una vez, considerado sólo un poco menor que los ángeles, el compañero con el que Dios se paseaba en el huerto del Edén al aire del día; cuando pensamos que el hombre fue creado a imagen de su Hacedor, puro, sin mancha e inmaculado, no podemos menos que sentirnos amargamente afligidos al descubrir una acusación como esta, proferida en contra de nosotros como raza. Debemos colgar nuestras arpas sobre los sauces al oír la voz de Jehová, cuando habla solemnemente a Su criatura rebelde. "¡Cómo caíste del cielo, hijo de la mañana!" "Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura, . . . los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.

lunes, 18 de abril de 2011

¡EL CIELO SIN EL INFIERNO!

“Irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46).

En 1899, poco antes que terminara el último siglo William Booth, el fundador del Ejército de Salvación [Salvation Army], como era antes, hizo una predicción referente a lo que ocurriría en el siglo 20. Booth dijo:

Los principales peligros que confrontan el nuevo siglo serán religión sin el Espíritu Santo, Cristiandad sin Cristo, perdón sin arrepentimiento, salvación sin regeneración, política sin Dios y el cielo sin el infierno (traducción de la cita en la cubierta posterior de The Old Evangelicalism by Iain H. Murray, The Banner of Truth Trust, 2005).

No creo que esto fue una profecía divina. William Booth había observado estas tendencias cuendo terminaba el siglo 19. Él vio que estas tendencias aumentaban. ¿Religión sin el Espíritu Santo? Absolutamente. Por supuesto que Booth estaba pensando en convicción de pecado por el Espíritu Santo. Esto no se escucha en las iglesias de hoy en día. ¿Cristiandad sin Cristo? Si tú piensas que eso no ha sucedido, necesitas leer el libro en Inglés, Cristiandad sin Cristo [Christless Christianity] por el Dr. Michael Horton (Baker Books, 2008). El Dr. Horton dice que la predicación en las iglesias evangélicas deja al Cristo Mismo afuera, como que fuera una mascota, un entrenador o un gurú. ¡Léelo! ¿Perdón sin arrepentimiento? ¡Oh sí! ¿En dónde vemos personas tener agonía de convicción y arrepentimiento que nuestros antepasados experimentaron en el siglo 18 y en el siglo 19? ¿Salvación sin regeneración? ¡Desde luego! He estado leyendo un libro por un famoso autor evangélico – a quien no voy a nombrar. Él da “cuatro pasos” para hacerse Cristiano: (1) Reconocer el plan de Dios; (2) Reconocer tu problema; (3) Responder al Remedio de Dios; (4) Recibir al Hijo de Dios. Los primeros tres puntos no requieren más que memorizar algunas palabras. ¿Pero qué hay del tercer punto, recibir al Hijo de Dios? Él dice: “Tú cruzas el puente hacia la familia de Dios cuando le pides a Cristo que venga a tu corazón, Hechos 16:30-31”. Bueno, lee Hechos 16:30-31. No hay una palabra acerca de “pedirle a Cristo que venga a tu corazón” en esos versos – ¡ni una sola palabra! Aún más, esto es un claro ejemplo de “salvación sin regeneración”. “Tú cruzas el puente hacia la familia de Dios cuando le pides…” ¡Este es un claro ejemplo de salvación por obras! La Biblia nunca dice que debes “pedirle a Cristo que venga a tu corazón”. ¡No hay un solo verso en toda la Biblia que dice que hay que hacer eso! ¡Tú te haces Cristiano cuando tú pides!

viernes, 8 de abril de 2011

Los Judaizantes del Siglo XXI

1ª lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 22-24. 26-27. 31-5, 1 "No somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre"

Hermanos: En la Escritura se cuenta que Abrahán tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre; el hijo de la esclava nació de modo natural, y el de la libre por una promesa de Dios. Esto tiene un significado: Las dos mujeres representan dos alianzas. Agar, la que engendra hijos para la esclavitud, significa la alianza del Sinaí. La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre, como dice la Escritura: «Alégrate, estéril, que no das a luz, rompe a gritar, tú que no conocías los dolores de parto, porque la abandonada tiene más hijos que la que vive con el marido.» Resumiendo, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre. Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Resulta interesante cómo están reapareciendo las viejas herejías que hace mucho tiempo amenazaron al cristianismo y fueron en aquellos tiempos contrarrestadas por los cristianos de entonces. Sin embargo, el pueblo cristiano de hoy no es el mismo de aquél tiempo. En los primeros siglos de la fe cristiana se levantaron los apologistas. Eran líderes capaces que enfrentaron aquellas herejías con sólidos argumentos y un vasto conocimiento de las Sagradas Escrituras. Desafortunadamente el pueblo cristiano, envuelto más en el misticismo, el relativismo y el neocarismatismo, carece de las herramientas necesarias para enfrentar las falsas doctrinas con argumentos sólidos y presentar una defensa coherente de la fe bíblica. En ocasiones, cristianos de débil fundamento en la Palabra y pobre compromiso con la verdad, son presa fácil de estos vientos de doctrina y estratagema de engañadores. Su alimento no es la Palabra, sino otras fuentes de dudosa confiabilidad, como lo es mucha de la literatura cristiana actual, una buena parte de la música que se produce y la pobreza teológica de la mayoría de los predicadores y maestros que aparecen en los medios masivos.