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jueves, 30 de octubre de 2014

LA CAPACIDAD PARA ESCUCHAR A OTROS_Primera Parte

La vida personal de un obrero del Señor está íntimamente relacionada con su obra. Por lo tanto, a fin de determinar si alguien es apto para ser empleado por Dios, es necesario considerar su carácter, hábitos y conducta. Esto tiene que ver con la constitución de su carácter y la formación de sus hábitos. Tal persona no sólo requiere de cierta experiencia espiritual, sino una constitución apropiada en su carácter; el Señor tiene que forjar un temperamento apropiado en ella. Son muchas las características que deben ser edificadas, cultivadas y desarrolladas en un obrero del Señor a fin de formar en él los hábitos apropiados. Dichas características pertenecen más a su hombre exterior que a su hombre interior. A medida que estas características se formen en su hombre exterior, éste llegará a ser más útil al Señor. Se requiere de mucha gracia y misericordia de parte de Dios para que esto ocurra. El carácter no se forma de un día para otro. Pero si dicho obrero recibe la suficiente luz de parte del Señor y si sabe escuchar la voz constante de su Señor, Dios por Su misericordia reconstruirá en resurrección un nuevo carácter en él y los elementos naturales e indeseables de su persona serán restringidos y juzgados y no tendrán más cabida en su ser. A continuación mencionaremos algunas lecciones que todos los obreros experimentados del Señor han comprendido y han asimilado. Si alguno carece de alguna de estas  lecciones, fracasará en su servicio.