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miércoles, 15 de febrero de 2012

La Escritura: El Consejero del Alma

ES SIGNIFICATIVO que uno de los nombres bíblicos de Cristo es el Consejero Maravillloso(Is. 9:6). El es el consejero supremo y definitivo al que podemos volvernos para encontrar consejo, y Su Palabra es el pozo de donde podemos extraer sabiduría divina. ¿Qué podría ser más maravilloso que eso? De hecho, uno de los aspectos más gloriosos de la suficiencia perfecta de Cristo es el consejo maravilloso y la gran sabiduría que El suple en nuestros tiempos de desánimo, confusión, temor,ansiedad, y tristeza. El es el Consejero perfecto.

Esto no es para denigrar la importancia de que los cristianos se aconsejen unos a otros. Ciertamente hay una necesidad crucial de ministerios de consejería que sean bíblicamente sanos, dentro del cuerpo de Cristo, y esta necesidad es satisfecha por aquellos que están espiritualmente dotados para ofrecer aliento, discernimiento, consuelo, consejo, compasión, y ayuda a otros. De hecho, uno de los problemas que ha llevado a la plaga actual de mal consejo es que las iglesias no han hecho lo mejor que pudieran hacer por equipar a personas con ese tipo de dones para ministrar eficazmente. Además, las complejidades de esta época moderna han hecho más difícil tomar el tiempo necesario para escuchar con atención, servir a otros a través del involucramiento personal, compasivo, y proveer la comunión cercana necesaria para que el cuerpo de la iglesia disfrute de salud y vitalidad.

Las iglesias han acudido a la psicología para llenar el hueco, pero no va a funcionar. Los psicólogos profesionales no son substituto de personas espiritualmente dotadas, y el consejo que la psicología ofrece no puede reemplazar la sabiduría bíblica y el poder divino. Además, la psicología tiende a hacer que la gente dependa de un terapéuta, mientras que aquellos ejerciendo sus verdaderos dones espirituales siempre apuntan a la gente de regreso al Salvador quien es suficiente para todo y a Su Palabra que es suficiente para todo.