
Señor, meditando en la humildad de Pedro y en la pesca milagrosa en el lago de Genesaret he encontrado la más consoladora de las verdades. He llegado a la conclusión de que la fuerza de mi cristianismo, de mi trabajo, de mi testimonio y de mi servicio en el ministerio nace, en gran parte, de mi debilidad, de mi lado humano, de mi propio pecado...
Ser inmaduro, vulnerable, herido, me hace mas cercano a mis hermanos. Esclavizado también por las limitaciones humanas,comprendo mejor a mis hermanos esclavizados. Mi experiencia existencial no es diferente de la mayoría de los mortales, lo que me hace posible adivinar con mayor facilidad lo que el otro esta pasando y sintiendo. Es muy difícil para un rico entender a un pobre, Es necesario ser pobre para sintonizar con los pobres...